jueves, 5 de noviembre de 2015
miércoles, 20 de febrero de 2008
LA ESCUELA NAVAL DE TUXTEPEC

Era la mañana del 16 de Septiembre de 1962, la ciudad de Oaxaca se quedó atónita aquel día, no creía lo que sus ojos veían. El pueblo aplaudía a raudales la aparición misteriosa de un contingente vestido de blanco que encabezaba el desfile tradicional de ese día y que había impresionado a soldados profesionales por su disciplina, elegancia y gallardía.
Parecía una escuela surgida de la nada, de la noche a la mañana, como en un cuento de hadas, y no teniendo explicación sobre el origen de esta aparición, el mismo pueblo la bautizó con el mítico nombre de
LA ESCUELA NAVAL DE TUXTEPEC
Y así como fue de radiante e impresionante su aparición, se volvió a la fuente de perfección de donde procedía: LA NADA ¿Pero realmente existió? ¿Acaso existen vestigios o siquiera ruinas que den testimonio de su paso por este planeta?. La ETI41 fué de facto, por un accidente pedagógico, un experimento educativo de masas, en el cual el adolescente fue educado en algunas materias, al nivel que tienen las escuelas profesionales. El hecho que mejor demuestra esta afirmación de manera contundente es la enseñanza del dibujo técnico. Los egresados de la ETI41 ya nada tenían que aprender al respecto en universidades y tecnológicos del país. Ahora que está de moda el programa gubernamental de Escuelas de Calidad, la ETI41 se adelantó casi con medio siglo a este programa, haciéndolo mejor y en tiempo record.
La limpieza, la disciplina, la puntualidad, la higiene, la marcialidad, etc. eran valores que se extendían a todo el recinto escolar, donde no se permitía encontrar un solo "rasponcito" o mancha en las paredes. Lo que ahora parece imposible conseguir a pesar de los premios y los estímulos que otorga la SEP y organizaciones interesadas en la educación de la niñez mexicana. Esto fué realizado pro la ETI41, sin mas premios que la satisfacción de una educación de excelencia.
NO SOLO ERA UNA "ESCUELITA" QUE MARCHABA BIEN, NO SOLO ERA SU ANDAR, ERA SU TODO Y POR ESTO ¡QUIEN LA VIÓ EN ACCIÓN , NO LA PUDO YA JAMÁS OLVIDAR!
lunes, 18 de febrero de 2008
AGRADECIMIENTOS
por Vicente Gómez Bretón
Dice un viejísimo tango que veinte años no son nada, pues te diré entonces, cuando para quien esto escribe, han transcurrido 32 años, sí, 32 larguísimos años que tuve la satisfacción y la honra de conocer, ese rinconcito suriano que se llama TUXTEPEC.
Llegar a esa población, recorrer sus calles conocidas, asombrarme del progreso y construcción de otras calles y avenidas, maravillarme ante un imponente boulevard, llena de emoción a este viejo corazón, que tuvo la dicha de vivir momentos gloriosos, pletóricos de vitalidad. A cuestas un bagaje de ilusiones de aquellas criaturas, de aquellos niños que empezaban a respirar el aire inigualable de la juventud.
Aquellos niños, aquellas niñas, estos adolescentes, los otros un poco avanzados en su edad, ojos brillantes, cuerpos esbeltos, sin que en sus corazones, ni sus almas, llegara a alojarse un ápice de ese materialismo que poco a poco, pero inexorablemente invade nuestro espíritu.
En ese recorrido por esas calles tuxtepecanas, hacen que vuelva en mi pensamiento a escuchar los pasos firmes, fuertes de aquellos hombrecitos, mis soldaditos como los califiqué siempre que los veía desfilar, actuar, presenciar con gallarda postura el izamiento o el descenso de nuestra gloriosa Enseña Patria. Aquellas muchachitas, deslumbrantes como flores, candorosas, brillantes, esparciendo el inapreciable perfume de su juventud, pero elegantes, tambien orgullosas, llevando con su paso la ternura de la mujer, su coquetería y su ánimo de imponer su presencia femenina.
De ahí llegar a lo que antiguamente fué el nido de las águilas, donde el caldero del futuro forjó aquel material indestructible, firme, lleno de vitalidad, aquel nido de águilas, abandonado, mutilado, olvidado, aquel recinto orgullo de la Cuenca del Papaloapan, deshecho. La gloriosa escuela TECNICA INDUSTRIAL Y COMERCIAL NUMERO 41, ahí estaba. La madre amorosa, herida, enferma, inerme, deshecha, olvidada. ¿Qué pasó con ella? ¿Quién o quiénes fueron sus destructores? y a quien recurrir, a quien pedirle que esa alma mater vuelva a recobrar su fortaleza, pero..... será posibe?, y aquellos que orgullosamente llevaron en sus frentes el orgullo de ser sus hijos. ¡Aquéllos hombres y mujeres de hoy! ¿Será posible que no recuperen ese momento?. Revivirla para que sea honra y pro de nuevas generaciones tuxtepecanas.
¡Quién sabe!. Me fuí retirando poco a poco, aquel orgulloso instructor y conductor de la juventud tuxtepecana de 1961, llevaba el corazón contrito, escurriéndosele lágrimas de tristeza, de impotencia, en momentos me enardecía, en momentos pensaba en regresar y luchar arduamente por recuperar esa gloriosa escuela, que como madre olvidada, este año y quien sabe cuantos más, no tendrá la alegría de escuchar las voces de sus hijos, no recibirá las flores de los éxitos, no saboreará los manjares de las generaciones, de las nuevas generaciones.
MATER ADMIRABILIS, MADRE INOLVIDABLE.... ESCUELA TECNICA INDUSTRIAL Y COMERCIAL NUMERO CUARENTA Y UNO.
Este escrito fue publicado en la revista OPINION-ES Año 2 No. 5 en 1994 y revela lo mucho
que el Prof. Bretón amaba a la ETI41.
Dice un viejísimo tango que veinte años no son nada, pues te diré entonces, cuando para quien esto escribe, han transcurrido 32 años, sí, 32 larguísimos años que tuve la satisfacción y la honra de conocer, ese rinconcito suriano que se llama TUXTEPEC.
Llegar a esa población, recorrer sus calles conocidas, asombrarme del progreso y construcción de otras calles y avenidas, maravillarme ante un imponente boulevard, llena de emoción a este viejo corazón, que tuvo la dicha de vivir momentos gloriosos, pletóricos de vitalidad. A cuestas un bagaje de ilusiones de aquellas criaturas, de aquellos niños que empezaban a respirar el aire inigualable de la juventud.
Aquellos niños, aquellas niñas, estos adolescentes, los otros un poco avanzados en su edad, ojos brillantes, cuerpos esbeltos, sin que en sus corazones, ni sus almas, llegara a alojarse un ápice de ese materialismo que poco a poco, pero inexorablemente invade nuestro espíritu.
En ese recorrido por esas calles tuxtepecanas, hacen que vuelva en mi pensamiento a escuchar los pasos firmes, fuertes de aquellos hombrecitos, mis soldaditos como los califiqué siempre que los veía desfilar, actuar, presenciar con gallarda postura el izamiento o el descenso de nuestra gloriosa Enseña Patria. Aquellas muchachitas, deslumbrantes como flores, candorosas, brillantes, esparciendo el inapreciable perfume de su juventud, pero elegantes, tambien orgullosas, llevando con su paso la ternura de la mujer, su coquetería y su ánimo de imponer su presencia femenina.
De ahí llegar a lo que antiguamente fué el nido de las águilas, donde el caldero del futuro forjó aquel material indestructible, firme, lleno de vitalidad, aquel nido de águilas, abandonado, mutilado, olvidado, aquel recinto orgullo de la Cuenca del Papaloapan, deshecho. La gloriosa escuela TECNICA INDUSTRIAL Y COMERCIAL NUMERO 41, ahí estaba. La madre amorosa, herida, enferma, inerme, deshecha, olvidada. ¿Qué pasó con ella? ¿Quién o quiénes fueron sus destructores? y a quien recurrir, a quien pedirle que esa alma mater vuelva a recobrar su fortaleza, pero..... será posibe?, y aquellos que orgullosamente llevaron en sus frentes el orgullo de ser sus hijos. ¡Aquéllos hombres y mujeres de hoy! ¿Será posible que no recuperen ese momento?. Revivirla para que sea honra y pro de nuevas generaciones tuxtepecanas.
¡Quién sabe!. Me fuí retirando poco a poco, aquel orgulloso instructor y conductor de la juventud tuxtepecana de 1961, llevaba el corazón contrito, escurriéndosele lágrimas de tristeza, de impotencia, en momentos me enardecía, en momentos pensaba en regresar y luchar arduamente por recuperar esa gloriosa escuela, que como madre olvidada, este año y quien sabe cuantos más, no tendrá la alegría de escuchar las voces de sus hijos, no recibirá las flores de los éxitos, no saboreará los manjares de las generaciones, de las nuevas generaciones.
MATER ADMIRABILIS, MADRE INOLVIDABLE.... ESCUELA TECNICA INDUSTRIAL Y COMERCIAL NUMERO CUARENTA Y UNO.
Este escrito fue publicado en la revista OPINION-ES Año 2 No. 5 en 1994 y revela lo mucho
que el Prof. Bretón amaba a la ETI41.
lunes, 4 de febrero de 2008
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